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Después de una ‘década perdida’ renacerá del 8 a 13 de noviembre.- “Llegamos a juntar en Cancún más grupos famosos destacados de música caribeña de lo que Nueva York nunca había juntado, como Tito Puente, Celia Cruz, Papo Luca y La Sonora Ponceña,

entre otros grandes exponentes de la música”, recuerda Miguel Borge Martín, quien inaugurara como gobernador de Quintana Roo, junto al presidente de la república Miguel de la Madrid, en 1988, el primero de los festivales.- Artistas procedentes de México, Cuba y Belice, participarán en el certamen del 2011.-

“El festival tenía como sedes Cancún, Chetumal, Cozumel, Isla, Mujeres, se llegó a llevar algo a Playa del Carmen, y en los últimos años se organizaron algunas actividades en Felipe Carrillo Puerto y Lázaro Cárdenas, desapareciendo por sus altos costos en el 2001”

 

Por VERONIQUE MONTES

CANCÚN (VÓRTICE).- Cuando en 1988 el gobernador del estado Miguel Borge Martín, inauguró junto con el entonces presidente de la república Miguel de la Madrid el primer Festival Internacional de Cultura del Caribe, supo que con este encuentro de diversidad cultural le daba al estado su identidad caribeña e iniciaba uno de los grandes festivales que aún recuerda el pueblo de Quinta- na Roo. “Cuando iniciamos el proyec- to del Festival Internacional de Cultura del Caribe, teníamos tres objetivos en mente, primero buscábamos la inte- gración social y cultural de Quintana Roo, apoyar ese proceso, fortalecerlo; segundo marcar nuestra pertenencia en el Caribe y comenzar una mayor in- teracción con los países de la región caribeña y por otro lado llegar a vivirlo cada año hasta considerarlo un atrac- tivo dado que somos un estado turísti- co que hiciera venir a más visitantes al estado. Hoy estos tres motivos siguen siendo válidos”, acotó.

Aunque también es cierto que este festival que renace va a retomar la base que es la mú- sica, que es lo que más se nos que- da, y que ésta era el 70 u 80% del certamen, es propio porque la música caribeña es fuerte, alegre con mucha cadencia, ritmo, pero por ser cultural había encuentros de escritores, gas- tronomía, pintura, danza, arte popular, incluso cine. Varias manifestaciones de esta cultura, eran eventos colaterales muy ricos también, “llegamos juntar en Cancún más grupos famosos des- tacados de música caribeña de lo que Nueva York nunca había juntado, como Tito Puente, Celia Cruz, Papo Luca y La Sonora Ponceña, entre otros grandes exponentes de la música”.

“A 23 años de distancia, creo que el festival sería un monstruo, pues ya se hubiera consolidado de una manera impresionante, pero desafortunadamente se terminó. Si bien es cierto que tene- mos una zona maya importante, tam- bién es cierto que estamos en el Ca- ribe, que tenemos 860 kilómetros de litoral, de los cuales la mayor parte da al Caribe. Comulgar con estos valores es importante porque nos va abrien- do una visión diferente hacia el futuro a partir de un encuentro con nuestra propia identidad que estaba floreciendo en el estado, ya se estaba dando desde antes, con esa idea se creó el Festival Internacional de Cultura del Caribe...”.

A los grandes nombres de estrellas musicales, se unieron los de nacientes grupos con gran talento “Venían gru- pos formados a veces por estudiantes, por universitarios, pero de mucha cali- dad y con propuestas que complemen- taban el programa musical”. También participaron con gran entusiasmo para beneplácito de turistas y residentes en Quintana Roo, exponentes como la Or- questa Manzanillo de Cuba, integrada por varias generaciones musicales; otro gran exponente fue un grupo mu- sical de Trinidad y Tobago, que utilizaban como instrumentos unos tambos que anteriormente eran recipientes de combustibles, cultura que heredaron de sus ancestros llegados de África y que llegaron al Caribe, traídos por colo- nizadores ingleses, franceses, españo- les o portugueses, por poner sólo unos ejemplos.

 

FROYLÁN LÓPEZ NARVÁEZ Y ERACLIO ZEPEDA

El festival nació en 1988, la directora del Instituto Quintanarroense de la Cul- tura (IQC), Adriana de la Cruz Molina, se hacía cargo, pero para el festival se tenía también un director. El primer cargo fue asignado al profesor univer- sitario Froylán López Narváez, gran conocedor y apasionado de la música Caribeña, quien para realizar sus activi- dades contaba con el apoyo de la sub- secretaría de Cultura de la Secretaría de Educación Pública. También se unió al grupo de organizadores estatales, el escritor y poeta chiapaneco, Eraclio Ze- peda, quien fue nombrado coordinador académico.

El IQC funcionaba con 70 personas en todo el estado y ellos hacían el traba- jo operativo, transportaban personal, insumos e instrumentos y todo lo ne- cesario para los grupos musicales, teatrales, los escritores, las muestras gastronómicas. También armaban es- cenarios, atendías a los artistas, orga- nizaban. Fue un reto y un acierto un festival que no existía en la región, salvo el Festival Internacional Cervantino (FICC) que tiene sus características particulares.

El primer año del FICC , hubo ciertas complicaciones con los grupos invita- dos, aunque se había hecho labor para que participaran todos los países del Caribe, había una pequeña resistencia por parte de los países de habla ingle- sa, “por ello viajé junto con el subsecre- tario de Educación del gobierno fede- ral, el doctor Reyes Faisade, a París en un viaje relámpago, específicamente a la Unesco para platicar con los líderes en materia cultural de estos países, ca- bildear con ellos, después de una ma- ñana de estar en pláticas, logramos su anuencia, su presencia en el Festival. Esto hizo que realmente el festival tu- viera una representación amplia de lo que era la cultura del Caribe en todas sus manifestaciones”, apunta el ex go- bernador de Quintana Roo.

 

PARTICIPABAN MÁS DE VEINTE PAÍSES CARIBEÑOS

La festividad se financiaba en buena media en Quintana Roo, con recursos del Fondo para la Educación y la Cultu- ral (Fonec), que obtenía recursos de la renta de placas de taxis. Así como el Fondo para el Deporte (Fodepor), orga- nismo que al final del gobierno de Mi- guel Borge Martín se fusionaron para integrar el Cafecude (Comité Adminis- trador del Fondo para la Educación la Cultura y el Deporte), después finalizado dicho gobierno lo desintegraron; “ese fondo yo lo dejé con alrededor de 500 placas hoy debería tener tres ve- ces más, mil 500 placas produciendo recursos para la educación y la cultura, pero...”, dice.

De este fondo se tomaban recursos para el festejo y el gobierno del esta- do también tenía que aportar, además de recursos que también destinaba el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), organismo creado en diciembre de 1988, por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari y que a partir del siguiente año, apoya- ba en gestiones, en la organización del festival, ya que había interés de fortale- cer la presencia de Quintana Roo.

Así, en noviembre de 1988 el festival lo inaugura el presidente Miguel de la Madrid -a unos días de dejar el manda- to- en el estadio Olímpico Andrés Quin- tana Roo de la ciudad de Cancún, quien fue acompañado por el secretario de Educación Miguel González Avelar; por el secretario de Relaciones Exterio- res, Bernardo Sepúlveda Amor; por Ernesto Cardenal Martínez Granada, sacerdote católico, político, escultor y escritor nicaragüense, entre otros, de- mostrándose así el interés del gobierno por promover Quintana Roo, tras el devastador paso del huracán Gilberto, ya que la presencia atrae a diversos medios de comunicación nacionales, principalmente, y algunos internacio- nales que mantuvieron el interés en el evento.

En su primera edición el festival tenía como sedes Cancún, Chetumal, Co- zumel, Isla, Mujeres, se llegó a llevar algo a Playa del Carmen, y en las últi- mas ediciones se organizaron algunas actividades en Felipe Carrillo Puerto y Lázaro Cárdenas, “después todos que- rían participar pero era un problema el asunto presupuestal. Duraba de una semana a 10 días y en Cancún había una plenaria”, recuerda su creador. En la segunda edición, Víctor Flores Olea, quien fue el primer titular del Conacul- ta, apoyó con determinación y recursos el Festival, al igual que su sucesor en el cargo, Rafael Tovar y de Teresa.

Entre los países participantes, que geográfica y culturalmente son caribe- ños contamos a Nicaragua, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Puerto Rico, Dominicana, Trinidad y Tobago, Haití, Guadalupe, Panamá, Belice, Jamaica, Haití, Anguilla, Cuba, entre otros para sumar más de 20 países que se reu- nieron en su momento en la entidad con su cultura expresada en literatura, música, danza, artes plásticas y cine.

“Mi percepción como gobernador fue que si hay algo que la gente recibe con singular aprecio es todo lo que se pue- de hacer a favor de la cultura en Quin- tana Roo, es increíble porque yo tuve un programa cultural amplio porque eso te alimenta, la cultura le da sen- tido a tu vida, te hace sentir que eres alguien, eres algo, yo recibía precisa- mente sobre todo cartas de la gente agradeciéndome, el festival estimuló esto, por lo que la gente siempre ha lamentado que desapareciera”.

De acuerdo con el ex mandatario estatal en el mundo hay muchos festivales de jazz, pero en ninguna parte hay un festival del Caribe como éste, “Cuba or- ganizaba uno, pero no llegó a tener la dimensión del nuestro”. En total Miguel Borge organizó cinco festivales.

 

EXPOSICIÓN CAFÉ-TABACO-CAÑA DE AZÚ- CAR Y RON

Por su parte, Margarito Molina quien llegó a Quintana Roo como director general de Culturas Populares, área que pertenecía a la Subsecretaría de Cultura de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y quien actualmente co- labora en el área de investigación del Instituto Quintanarroense de Cultura, coincide con el ex gobernador en que el festival buscaba posicionar al esta- do en la geografía nacional, pero tam- bién como parte del Caribe. “Aunque esta zona geográfica es más compleja, porque hubo cuatro potencias España, Francia, Holanda, Inglaterra, que incur- sionaron en los países de la zona para ampliar sus dominios y posesiones, y que además llevaron sus culturas, por lo que esta zona es multicultural”. “Yo hablaría de una diversidad cultural, por- que no se puede hablar de una identi- dad y nuestra colindancia con esas cul- turas va mucho más allá que las aguas y las costas”, señala.

Durante la primera edición de la festi- vidad en el aspecto académico Molina refiere el montaje de una exposición de- nominada Café-Tabaco-Caña de Azúcar y Ron, en donde además de presentar artículos y aspectos de cómo se vivía y trabajaba en estos sitios, se presen- tó una investigación sobre la economía de las plantaciones que se dan en el Caribe.

Entre las personalidades que aporta- ron sus conocimientos en la división cultural, se cuenta a Alejandro Ordo- rica como Director del Programa Cul- tural de las Fronteras; el antropólogo Leonel Durán Solís, quien fuera secre- tario particular del presidente Lázaro Cárdenas; y que además fue el Primer Coordinador Académico del Festival cargo que ocupara después Guillermo Bonfil Batalla.

Gracias a estos personajes es que se organizaron actividades académicas, exposiciones, muestras, mesas re- dondas de trabajo sobre la identidad caribeña con el académico y profesor universitario Pablo Mariñes, con José Bernal, los escritores y poetas Juan Bañuelos, David Huerta, el entonces vicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez.

Mesas de cine con Vicente Leñero, Manuel González Casanova; veladas literarias, con ponentes como Alfredo César Dachari, Eduardo Suárez, Vale- ria Prieto, Mónica Manzur, Juan Do- mingo Arguelles, el luchador social hai- tiano Gerard Pierre Charles, grandes ponentes, “aunque en esos tiempos en Quintana Roo, no existía la universidad del estado, participaban en las mesas de trabajo, en las mesas redondas, en los debates investigadores del Institu- to Nacional de Antropología e Historia (INAH) o del Ciqroo ahora Ecosur y al- gunos investigadores que demostraban su calidad”, rememora Molina.

Chetumal, es la ciudad del estado de mayor vínculo con el Caribe, que se ob- serva en su gastronomía, en su arqui- tectura colonial inglesa, en su música, pues en los años 70 y 80 Chetumal bai- laba soca-calypso, reggae, entre otros ritmos. “Por eso puedo hablar que organizar la festividad fue un acierto porque movilizó ánimos y conciencias, pues al mismo tiempo que se disfru- taba, se reflexionaba con todo tipo de temas”, acentúa Molina.

Así durante diversas jornadas se dis- frutaron exposiciones gastronómicas, exposiciones de arte popular, presenta- ciones de libros y escritores e incluso, muestras cinematográficas. También se hicieron homenajes a figuras de la cultura del Caribe como Ninón Sevilla y Celia Cruz, por mencionar algunas.

 

SANTEROS DE JAMAICA, HAITÍ, CUBA Y REPÚBLICA DOMINICANA

Ya con Mario Villanueva (1993-1999) como gobernador de Quintana Roo, se le da un cambio drástico al festi- val, que en su primer año se cancela, pero posteriormente tiene cambios. El problema fue el control del festival, ya que Conaculta que organizaba a los grupos de intelectuales se coordinaba con el gobierno del estado, conciliaban siempre de común acuerdo con Borge, pero Villanueva asume completamente el control. Ya que el primer director del Festival Internacional de Cultura del Caribe, Froylán López, había registrado el nombre, el gobierno de Villanueva al cortar con Conaculta debe realizarlo bajo el nombre de Festival de Cultura del Caribe.

“Aunque suene contradictorio para al- gunos, desde mi punto de vista el éxi- to del festival con Mario Villanueva, se debe a que se alejó de Conaculta, que te decía necesitamos 10 millones de pesos, vuelos en primera clase, cuar- tos de hotel de primera clase, comidas en los mejores lugares, paseos... Ve- nían, contrataban a gente de Cancún, dejaban uno que otro coordinador y luego se iban a vacacionar, y sólo se lucían en la inauguración por eso Ma- rio se enojó y dijo yo lo hago, e hizo su festival que cambió de nombre, sólo una palabra, y teníamos que quitarla o taparla de las lonas y los documentos porque ya estaban hechas muchas co- sas, era un relajo” recuerda entre risas Niza Puerto, nombrada por el entonces gobernador como coordinadora del fes- tival.

“Era un evento complicado en logística porque teníamos diversas sedes, Pla- ya, Cozumel, Cancún, Chetumal, con recursos limitados, era muy pesado, pero además si hicimos una parte cul- tural con encuentros de escritores, poetas, de grupos de danza, de teatro. También le dimos espacio a las expre- siones populares como la Santería que en el Caribe es muy fuerte, con sante- ros de Jamaica, Haití, Cuba, Dominica- na que no pudieron hacer sus rituales porque los sacerdotes de la iglesia ca- tólica se quejaron con Mario (Villanue- va) y debimos cancelar los eventos”, refiere.

Para Margarito Molina, este cambio fue el que provocó que la actividad aca- démica empezara a decaer, “También se nota un cambio en los grupos de música, más inclinado hacia lo comer- cial”, argumenta.

Sin embargo para Puerto Paredes otra es la perspectiva, “La primera vez que lo organicé reconozco que algunos grupos no fueron lo esperado porque varios managers me engañaron, pero aprendí y después yo escuchaba per- sonalmente a los grupos. Se invitó y participaban grupos musicales de gran calidad, pero también trajimos a los mejores a las estrellas, que tenían tras de sí ese aparato publicitario y merca- dológico de artistas de la talla de Wil- frido Vargas, Willy Colón (que contrajo nupcias en Quintana Roo), Jerry Rive- ra, Willy Chirinos, Andy Palacios, Celia Cruz, Tito Puente, Eddie Santiago, Car- los Santana, entre otros que contrata- mos”, recuerda.

EL FESTIVAL DA UN GIRO EN SU ESENCIA

Con Joaquín Hendricks (1999-2005) se hace en dos ocasiones, el primer año de su mandato siguen las mismas directrices de ser caribeño y con ar- tistas musicales como lo más relevan- tes. El segundo año de su mandato el festival da un giro, ya que Hendricks contrata al colombiano Ramiro Eduar- do Osorio Fonseca, quien fuera sub- director general del Festival Interna- cional Cervantino en 1987 y director del Festival de la Ciudad de México de 1989 a 1991, quien no sólo le cambia el nombre al festejo a Festival Caribe Internacional, sino también su esencia.

Aunque aún se recuerda un memora- ble concierto en Chetumal denominado reggae bajo las estrellas con Jimmy Cliff, UB40, y otros músicos inter- nacionales, el festival ya era otro, ya que el programa estaba integrado por expresiones como el Teatro Negro de Praga, espectáculos de marionetas de Italia, teatro callejero urbano de Alema- nia, que remiten más que al Caribe a expresiones culturales de otros países del mundo. Ante los altos costo del certamen anterior, en el 2001 se can- cela el festival.

 

INCENTIVAR EL TURISMO NACIONAL E INTERNACIONAL

Desde la perspectiva de Miguel Borge el hecho de que se reviva este festival es muy bueno para los quintanarroen- ses, “siguen siendo válidos nuestros objetivos esenciales porque un evento así contribuye a uniformar y homoge- nizar la identidad cultural, esto en un estado que sigue creciendo mucho, es muy importante nuestra pertenencia geográfica, ya que está indiscutible- mente en el Caribe, somos el único estado de la república que tiene esa particularidad de ser parte del Caribe, por eso somos el Caribe mexicano. En- tonces entrar de nuevo a esta cultura del Caribe, ese reencontrarnos otra vez con una pieza muy importante de nuestra identidad”.

“Tras 23 años, esta nueva edición ten- drá sus propios matices, pero tengo entendido que tiene una asignación presupuestal pequeña, puede crecer, está renaciendo, pero lo mejor es que se haga, espero que Conaculta vuelva a participar en la organización y con presupuesto, pero también deben inte- grarse los municipios, en la medida de sus posibilidades, incluso los fideicomi- sos de promoción turística, los hoteles y otros organismos empresariales”, apunta.

De igual forma para Niza Puerto, revivir el festival es un acierto “la gente con la situación actual necesita divertirse, sentirse alegre, tener algo por lo que sonreír y no hablo solo de lo musical”, afirma. Aunque aún no se tiene un pro- grama, la nueva edición del festival tie- ne buenas expectativas ya que es un evento programado tentativamente en temporada baja de ocupación hotelera, del 8 al 13 de noviembre de acuerdo con información dada por la secretaria de Cultura, Cora Amalia Castilla Madrid, quien anunció la participación de artistas de México, Cuba y Belice.

Asimismo, informó que Conaculta cola- borará con una aportación monetaria y de logística... “Con esta nueva edición del Festival Internacional de Cultura del Caribe se busca que el turismo nacio- nal y extranjero venga a Quintana Roo a conocer tradiciones y costumbres del Caribe”. De igual forma, se contempla la participación de diversos munici- pios como Benito Juárez, Solidaridad y Othón Pompeyo Blanco, así como con líderes de grupos empresariales para que todos coadyuven a su organiza- ción. Como coordinador del festival se designó a Ernesto Martínez, quien tie- ne en frente suyo la enorme tarea de revivir este esfuerzo y, por supuesto, trascender ediciones anteriores por- que el Caribe está vivo y se renueva constantemente. 

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